sábado, 21 de enero de 2017

La clasificación más difícil

De pronto me encuentro en un punto en que ya no sé distinguir entre mis sentimientos y pensamientos. Y seguramente no haya sucedido de forma tan imprevista e inmediata, más bien en consecuencia de un gran conglomerado de “de prontos”.
Pienso tanto mis sentimientos que se vuelven pensamientos, a una velocidad sin igual. Se van sumando, encimando, acaparando cada posible espacio. Siempre hay lugar para uno más. Entonces pienso en la idea de sentir lo que pienso y revertirlo, equilibrar. Pero entonces, vuelvo a pensar.

El arte y deporte del camuflaje

Los sentimientos no se ocultan, no se disimulan, y cuando te despistás por un momento pueden escaparse por los ojos, por el balcón del alma. Bueno, a veces los sentimientos se esconden, se callan; pero los ojos hablan y los delatan cuando encuentran otros ojos que quieran ver y oír. 

lunes, 16 de enero de 2017

No es tiempo de pensar

No tengo mucho qué decir, mi silencio habla mejor de mí. Prefiero escucharte porque tu voz no es ruido, oírte es naturaleza y melodía. Te escucho y río, te escucho y aprendo. Me siento vivo y no pienso. Por favor, hablame así no pienso.

sábado, 14 de enero de 2017

Aprendiendo aprehendiendo

Si como habiendo leído instrucciones,
o un manual de precauciones
no hubiera ido en puntillas,
a hundir mis tobillos,
en tu inmenso río,
y ofrecerte mi mano,
tal vez no sabría
lo poco que hoy sé
y lo mucho que estoy a punto de aprender.
Y me alegra haber ignorado
haberme escuchado
tener los pies lastimados
y que me ofrezcas también tu mano.

Fusión

Estaba juntando mis pedazos
cuando me topé con un poco tuyo.
Espero que no te moleste
que haya guardado
para mirarlo cada tanto.
A veces los junto
formo una figura
que me hace sentir otra vez
como cuando no era un montón de pedazos
cuando descansaba en tus abrazos.

Dibujando fuera de la hoja

Dedicado a la abuela Elisa, con todo mi amor.

Sabiendo que no es lo mío, yo te acercaba mis garabatos. Me encantaba ver cómo los mirabas y la forma en que tu dedo índice recorría cada trazo, parecía que los estudiabas.
De verdad te gustaban porque como si pudieran llamarse "dibujos", con cariño los guardabas. Y a tu lado, mientras, yo guardaba la sonrisa que en vos se dibujaba.

Identikit

Dicen que las mascotas se parecen a sus dueños. La mía tiene el caparazón un poco raro, parece dañado. Anda de acá para allá, nadie sabe a dónde va. Se pierde con frecuencia, pero se vuelve a encontrar. Va más ligera cuando nadie la ve pasar. Intenta cruzar por lugares que a simple vista no puede, sin embargo, no lo deja de intentar. Y cuando alcanza escalones, tiene miedo de bajar, hasta el momento en que se deja llevar.
Me pregunto si yo también seré así, como mi dueña.

Atte. firma y aclaración: la Tortuga.

Cosquillas al cielo

Dedicado a la preciosa abuela Elisa

Si siento que tu voz se me olvida,
me gusta por las noches soñar que vuelo,
creer que el cielo tocar puedo.
Y entre las nubes,
haciéndole cosquillas,
oigo una vez más tu risa.

No temo la caída.

Deslices

La torpeza no siempre es mala.
A veces obsequia tropiezos en mágicas miradas.

martes, 3 de enero de 2017

Transparencias

Dedicado a la abuela Elisa.

Se refirió a ella como "tan guapa y andariega", y le di la razón.
Un sombrerito le cubría su nevada y cortita cabellera, y se lo ajustaba con una cinta que terminaba dibujando un delicado moño sobre su quijada. Y nada me había causado tanta ternura.
Quizás sean sus años, o su rostro, con esos ojos vidriosos, esas mejillas que me hablaban de amor. Su rostro era algo que no podía dejar de contemplar, pero su corazón, ay, su corazón. Se transparentaba a través de su piel, esa piel adornada con lunares y cicatrices que murmuraban de amor también.
Entonces, su corazón estaba ahí, se lo podía ver, claramente. Y dejaba de contemplar el rostro para admirarlo a él. No me van a creer, pero en serio se lo veía.
Si uno también miraba con su corazón.

Invencible

Dedicado a la abuela Elisa.

Tenía una sonrisa poderosa.
Imborrable.
Intachable.
Inmutable.
Inalterable.
Verás, de esas que
traspasan,
se pegan a tu rostro.
Y no hay fuerza
que la saque.